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domingo, septiembre 14

Un mundo mejor.

Tenía mucho tiempo que no pasaba por el malecón en la ciudad de Cúcuta, ayer tuve la oportunidad de hacerlo y cual no será mi sorpresa al ver los árboles de Oití que la ultima vez que estuve allí eran unas pequeñas plantas y que hoy cubren frondosos todo el lugar dándole un frescor envidiable aún el extremo calor de esa ciudad. Pero cuando hablo de mucho tiempo me refiero a dos o tres años. Esto indica que si hoy plantamos un árbol en menos tiempo del que pensamos vemos realizada una gran obra, en la que además de todo interviene nuestra mano y la mana de Dios hecho naturaleza. Mejor socio no se puede tener.

Por cierto recomiendo la lectura de la segunda parte de Pistas Practicas para cuidar la tierra publicado esta semana en la Columna Semanal de Fray Leonardo Boff. Le voy a robar esta vez solo un decálogo del padre Cicero Romao Bautista que forma parte del artículo de hoy:

-No tale el bosque, ni siquiera un árbol.
-No prenda fuego en el campo de cultivo, ni en el yermo.
-No cace más, deje que los animales vivan.
-No críe al buey ni al chivo sueltos: haga cercas y deje que el pasto descanse para que pueda rehacerse.
-No plante encima de la sierra, ni siegue en una ladera muy inclinada, deje que la vegetación proteja la tierra para que el agua no la arrastre y pierda su riqueza.
-Haga una cisterna en su casa para guardar el agua de lluvia.
-Represe los riachuelos de cien en cien metros aunque sea con piedra suelta.
-Plante cada día por lo menos un árbol hasta que todo sea un vergel, completamente verde.
-Aprenda a sacar provecho de las plantas propias del campo

martes, marzo 25

El respeto a los animales y la Iglesia Católica.

En estos días ha circulado en la presa mundial y en la red un artículo sobre la posición de la iglesia católica frente al maltrato de los animales. Dice el autor del articulo que el primer pontífice en reconocer que los animales tienen alma fue Juan Pablo II, al decir del articulista fundamentado en el hecho de que Dios creó a los animales y a los hombres con un mismo soplo divino, razón por la cual podemos considerarlos nuestros hermanos menores.

El actual catecismo reconoce el cuidado de los animales, las plantas y los seres inanimados como un deber moral regulado por la calidad de vida del prójimo tanto en el presente como en el futuro, además de que como criaturas de la creación merecen nuestro respeto.

Pero no siempre la iglesia ha dado ejemplo de respeto a los animales, el artículo habla de por lo menos dos casos de sacerdotes inclinados por el toreo y cita el libro “los cuernos del diablo” de aun autor español que critica severamente a la iglesia por su participación en la fiesta taurina.


Debemos recordar a Francisco de Asís, que según cuentan llamaba hermanos a los animales y hasta habla con ellos, se cuenta también que San Antonio de Papua predicaba a los peces que estos al escucharlo se acercaban a las orillas de los lagos.

Todo esto suena muy bonito, pero debemos recordar que muchos de los apóstoles eran pescadores y que queramos o no existe una cadena alimenticia de la que formamos parte y Dios nos dotó de colmillos, razón por la cual podemos presumir que somos carnívoros, claro que de allí a martirizar un toro en una corrida hay una gran diferencia, aunque algunos podrán encontrar alguna justificación para esa práctica a la que algunos llaman arte, como seguramente los romanos encontraban justificación para echar a los cristianos a los leones en el Circo.