domingo, septiembre 14

Los códigos del capitalismo.

Los códigos de la sociedad actual no los podemos juzgar a priori, decir si son buenos o son malos,  es más ni siquiera podemos afirmar si nos gustan o nos disgustan porque en la medida que gocemos de los privilegios que ellos brindan a quienes están identificados como parte del grupo que está dentro de los perfiles trazados por las súper estructuras entonces estaremos conformes con ellos, pero si estamos fuera del perfil y somos rechazados por alguna causa, ajena a nuestra voluntad incluso rechazaremos el código y no será de nuestro gustó,

Cuando habló de codificación me refiero a los parámetros que se han establecido por la sociedad a través de normas que rebasan el ámbito legal y que generalmente son acogidas por la sociedad en distintos ámbitos que tienen mucho que ver con formas de demostrar que las personas tienen la habilidad de desenvolverse dentro de unos parámetros económicos determinados y que no necesariamente tienen que ver con la forma de pensar o con los valores de la persona y al contrario en la medida en la que las sociedades crecen se van alejando más de estos, pues crece  el individualismo se va dejando a un lado uno de los valores primordiales que es la solidaridad.

En poblaciones de dos o tres mil habitantes era común que todos se conocieran y que las habilidades, las cualidades, los defectos y los vicios de cada individuo fueran conocidos por los demás. Hoy día en ciudades con millones de habitantes, con comunidades educativas y centros laborales con cientos o miles de estudiantes o empleados, con negocios con miles de clientes se hace imposible conocer a cada uno personalmente. Allí surgen los códigos que básicamente están determinados por la capacidad y habilidad  de movilizar el dinero por parte de las personas.

De acuerdo a estos códigos el máximo honor al que se puede optar es el éxito, el nivel de vida que se haya alcanzado representado en el valor de bienes que se poseen y en la capacidad de pago de cada uno. Poco importarán entonces otros valores como la familia, la religiosidad o la espiritualidad de las personas y más grave aún  la honestidad se sustituirá por la habilidad de evadir los controles que imponga el sistema a las personas; por ejemplo si una persona o una empresa se dedica a una actividad ilícita como el juego o el contrabando, poco importa a la banca de donde provienen sus fondos, sólo importa cuanto tiene en su balance y en  cuenta y cual es su capacidad de pago.    

Tampoco importa a quienes manejan estos códigos si la familia de las personas está bien constituida o si la persona o empresa tiene conciencia social o actúa de forma tal que sus actividades no atentan contra el orden ecológico o incluso contra la seguridad de las demás personas, sus empleados, sus clientes o sus proveedores, pues los códigos sólo determinan a las personas bajo la medida de su capacidad económica y su habilidad para hacerla crecer.

El Estado entra a jugar en este caso un papel primordial, pues es el único ente capaz de establecer parámetros diferentes a los de los códigos económicos para regular las actividades sociales y velar por la seguridad de las personas y por su desarrollo personal en ámbitos que no necesariamente estén relacionados con la economía; pero surge entonces el problema de convertir al Estado en una especie de policía corrupto cuyos directores y ejecutores actúan dentro de los códigos económicos que les impulsan a manejarse dentro de la misma escala de valores establecida por sociedad.

¿Por qué ocurre esto? Se podrían imaginar que se necesitarían cientos de páginas y de discursos para explicar la causa, pero no es así, la causa es una sola el valor que domina en nuestra sociedad es el valor económico y por encima de el no parece haber ningún otro. La ética, la moral han sido relegadas a un segundo plano, pues hasta las iglesias, con contadas excepciones se han convertido en negocios y han adquirido la forma de empresas con presupuestos, contadores, administradores y hasta bancos, cosa que per se no es censurable pues de la transparencia de las administraciones de estos entes depende su buen funcionamiento, pero que de cierta manera también introduce los códigos del capitalismo dentro de su seno.

¿Entonces no hay solución que no nos lleve a caer en los códigos del capitalismo? Sólo una, cambiando de actitud ante la superestructura que nos domina y es por eso que se ha dicho que el cambio comienza en cada uno. No se trata de desafiar al sistema, la derrota estaría cantada, se trata de crear un nuevo sistema, en el que los valores estén por encima de la ambición, en el cual la felicidad no provenga sólo del éxito, sino de sabernos honestos, solidarios, de entender que el mundo no es nuestro, sino que somos huéspedes en el y por ello debemos cuidarlo y mantenerlo para nuestra descendencia, pero mantenerlo libre de todo tipo de contaminación, en un ambiente de paz y confraternidad, en el que todos quepamos. De otra manera se llegará al colapso a la autodestrucción o a la guerra estamos dotados de intelecto y no creo que eso se nos haya dado para que atesoremos bienes, pues de ser así no tendríamos el destino seguro que todos tenemos, que no es otro que dejar a este mundo.    

miércoles, septiembre 10

Bolívar desnudo

Cuando la ciudad de Pereira cumplió cien años en 1.963 el escultor antioqueño Rodrigo Arenas Betancourt decidió obsequiarle a este pueblo Colombiano una de sus esculturas, una estatua de Simón Bolívar que se conoce como el Bolivar desnudo.

Nosotros vivíamos en Bugalagrande en una casa que estaba al lado de la vía del tren. Arenas hizo su obra en fuera de su país como corresponde a todo artista que merece respeto, así que la escultura después de cruzar el Atlántico y el Canal de Panamá llegó al puerto de Buenaventura para iniciar su paseo en tren por el Valle del Cauca antes de llegar al pedestal en el que descansa hoy día.

En mi casa trabajaba Nora, una negrita que se emocionó mucho al saber que la escultura pasaría por el frente de nuestra casa. El día señalado Nora se puso su mejor atuendo y salió a esperar el tren en el que traían al padre de la patria. Cuando llegó el tren la estatua podía verse en una plataforma gigante, allí estaba el libertador montado sobre su caballo con una inmensa amtorcha en sus manos. El tren se detuvo justo al frente de nuestra casa y allí permaneció durante una media hora. Una gran romería rodeaba el monumento, Nora miraba la estatua y dio varias vueltas alrededor del vagón.

Cuando se fue el tren Nora volvió a sus faenas domésticas, pero en su cara había un dejo de desencanto que no podía ocultar. Mi padre le preguntó ¿que le pasó Nora? tan alegre que estaba esta mañana. ¡Ay doctor, es que a Bolivar no se le ve nada! Le respondió.


                   

lunes, julio 28

¿El diablo es buena persona?

En varias oportunidades me  he referido al diablo o al demonio en mis artículos. En realidad mi creencia es para expresarlo en palabras sencillas es simplemente que el demonio no es sino la personificación de las energías negativas del hombre. En mis esquemas mentales no cabe la idea del demonio como un ser personificado que encarna todo el mal y que es capaz de materializarse. Pero en realidad lo que yo piense poco importa. Sólo basta con saber que hay ciertos valores y ciertas normas de conducta que debemos respetar y practicar para vivir en paz con nuestras conciencias.

Sin embargo hoy quiero comentar un programa de la serie Alíenígenas Ancestrales que trasmite el canal The History Channel, en el que se sugiere que existe una conspiración contra el demonio desde tiempos inmemoriales y se preguntan si el Diablo es realmente malo. La pregunta surge al señalar que el demonio, Satanatanael, Semiasa o Lucyfer el único pecado que cometieron fue civilizar a la humanidad dándole a comer el fruto del árbol prohibido, que según las escrituras es el árbol del conocimiento.   

Según la teroria que se esboza en el programa los demonios, que obviamente eran extraterrestres  no se separaron de Dios no por odio ni arrogancia sino para ayudar a la humanidad. En el documental se presenta el análisis de las sagradas escrituras, relacionandolas con el libro de Enoch y otros evangelios apócrifos que forman parte del llamado conocimiento o gnosis, pero además lo relacionan con los mitos y leyendas de los incas, los aztecas, los egipcia y los griegos.

Profesores de universidades, sacerdotes y pastores son presentados para llegar a una conclusión: "en cierto modo Satanás no es tan malo, no puede existir el bien sin el mal, no puede existir luz sin oscuridad..." Creo que no vale la pena seguir analizando el contenido del documental, pues estamos seguros que al final lo que trata de hacer es descalificar a quienes creen en un Dios bueno y todo poderoso.     

sábado, julio 26

Amar, alimentar el espíritu y trascender

Hay muchos estudios acerca del espíritu humano, personalmente he leído muchas de ellas y me he formado un concepto muy personal al respecto. Primero que nada debemos distinguir entre el alma y el espíritu, aunque ambas entidades tienden a confundirse, pues existe un vínculo muy cercano entre ambas. El espíritu en cierta forma nutre al alma, pero es además un factor esencial de la vida pues buena parte de la energía nos viene del espíritu.

Pero el espíritu como energía no se destruye, sino que permanece en el plano físico convertido. Por eso sentimos la presencia de nuestros seres queridos aún después de la muerte, pues su energía sigue presente y nuestras mentes son capaces de percibir su presencia. El amor es una de las fuentes más poderosas de la energía humana, por ello seguimos amando después de la partida de este plano a  quienes amamos en vida y el amor que ellos generaron hacia nosotros permanece intacto, es decir ellos también siguen amándonos, aunque no estén en teoría en el mismo plano de existencia.

El amor, es una de las energías más poderosas con las que contamos como seres humanos y es además una energía que se teje en una red infinita que es parte esencial de la vida en el planeta. En la medida que amamos somos amados, pues el verdadero amor es una relación de doble vía que en los circuitos universales termina por regresar a quien la genera, pero multiplicada a la enésima vez. Pero el amor supone desprendimiento total  no se ama para ser retribuido, aunque aveces exijamos retribución, eso pasa a ser un obstáculo para el flujo normal del amor.

Así que en buena medida el espíritu tiene su esencia en la energía del amor y esa es la razón por la cual cuando un ser querido muere  debemos asumir que sólo ha partido una parte de su ser, pues su energía permanece entre nosotros y se manifiesta en los recuerdos alegres de los momentos felices que compartimos con ellos, en las buenas enseñanzas que nos dejó, en las cosas que le hacían reír, en los valores que le acompañaron toda la vida, en sus obras entendidas como acciones, pero también como objetos materiales y también  en los pequeños detalles que quizá no llegamos a percibir de ella en vida.

Ahora, yendo al interior de cada uno de nosotros debemos mirar la experiencia de la muerte física  desde esa perspectiva y entender que nuestros cuerpos van perdiendo vitalidad, pero el espíritu sigue creciendo a medida que el tiempo transcurre. Ese es el secreto de la trascendencia de nuestros espíritus, así que si queremos vivir para siempre comencemos a amar sin condiciones  al prójimo, a la naturaleza  y  Dios, así nuestra energía comenzará a formar parte de la gran red del universo,
    

miércoles, julio 16

El privilegio sabatino

Según las tradiciones católicas del siglo pasado el uso de escapularios, esto es dos piezas de género unidas por dos cordones delgados, en las que generalmente aparece la ímagen de Jesús, la Virgen María u otro santo. Este diseño emula en cierta manera la escápula, que es  parte del hábito de algunas congregaciones religiosas católicas, masculinas y femeninas que consiste  en una tira con una abertura por donde se mete la cabeza y que cuelga sobre el pecho y la espalda y cuelga  de los hombros. 

Las escápulas son especies de hábitos pequeños que les eran permitidos utilizar a religiosos de tercer orden, es decir aquellos que no habían sido ordenados sacerdotes o no habían sido consagrados como monjes o religiosas, sino que eran laicos dedicados a la oración y a la castidad dentro del matrimonio y la devoción a Dios. Luego comenzaron a utilizarse los escapularios que abundan hoy día y que son símbolo de fe o de devoción a alguna advocación cristiana o mariana.

Muchas personas piensan que el uso de escapularios sirve de protección contra el mal y contra el pecado, cuestión esta que para algunos teólogos raya en la superstición y que para otros tiene fundamento en los dogmas de fe.  En un principio se decía que los religiosos  y religiosas del orden de la advocación de  Santa María del Monte Carmelo, por el hecho de usar el escapulario estaban libres del fuego eterno, luego se conoció una bula papal apócrifa atribuida a Juan XXII que data de los años 1.300 en la que supuestamente se decía que todo quien usase el escapulario teniendo fe y devoción a la Virgen gozaría de in privilegio especial.

El privilegio en cuestión es el llamado privilegio sabatino según el cual las almas de los fieles que usen el escapulario de la Virgen del Carmen sólo estarán el purgatorio hasta el sábado siguiente al día de sus muertes, después de eso serán premiados con el descanso eterno en el cielo. Así se decía que las almas de estas personas estarían libres del castigo del infiero, el purgatorio de acuerdo a lo que afirman algunos teólogos no es un sitio de castigo, sino que  contrario de lo que se piensa es un lugar de preparación para ingresar al Reino de los cielos.

domingo, julio 6

Después del Caracazo

Después del 29 de noviembre de 1989 un grupo de damas caraqueñas decidió comenzar a tomar  una serie de iniciativas que aminorasen las diferencias sociales en la sociedad venezolana. Una de esas damas, Mercedes, es uno los personajes de la novela "Los días de gracia" que apenas se encuentra en borrador y que aspiramos a publicar próximamente. Lo que sigue es un fragmento de un capítulo de la misma:

Doña Mercedes por su parte dedicaba buena parte del tiempo  a jugar el Bridge, pero ahora lo guardando un pote para obras sociales, pensaba que así pondría remedio a las injusticias de su país, igualmente compro un sonó estudio de la Asociación Cultural para el Desarrollo de la Educación (ACUDE) para que Nicolás su chofer le enseñara a leer a los niños del barrio, trabajo por el que le pagaba una suma irrisoria y no abonable a las prestaciones sociales. Nicolás, parecía más bien un muchacho de barrio, aunque le hacían vestir con un uniforme gris que incluía corbata y gorra; era bastante  Moreno, con pelo ensortijado,  nunca enseñó a nadie a leer, pero Doña  Mercedes podía así dormir más tranquila pensando en la gran obra que estaba haciendo. En diciembre le pidió dinero a su marido y le compró un traje de San Nicolás al chofer y  llenó una bolsa  de regalos, le pidió que se vistiera con el atuendo e invitó a un grupo de amigas. Y  se fueron a repartir los regalos a un barrio de Petare, cuando llegaron al sitio y la señora comenzó a ver la miseria en la que vivía la gente y vio a los jóvenes sagaletones fumando y bebiendo en las esquinas y mirando a las cuatro señoras encopetadas sin entender que hacia  San Nicolás manejando el lujoso automóvil Caprice. Al sentirse intimidada Mercedes  cayó en cuenta del riesgo que corrían  y  le preguntó a Nicolás  si no había una iglesia cerca, le pidió que la llevara y pidió hablar conversar con  el cura:

Padre, queremos hacer una obra de caridad, pero tratamos de entrar al barrio y la gente nos mira desafiante, así que le vamos a pedir un favor -dijo Mercedes, a lo que el cura sorprendido respondió: 

¿Qué puedo hacer yo para ayudarle señora?

Pues, si usted nos hace el favor de repartir los regalos entre los hijos de los feligreses me haría feliz y eternamente le viviría agradecida - respondió la señora.

Pues no tengo inconveniente, pero no me pida que me disfrace de San Nicolás - dijo el cura riéndose.  

Mi chofer puede venir más tarde con el traje puesto - le contestó.

Así las mujeres decidieron irse de compras mientras Nicolás cumplía la labor por ellas. El cura al verlo llegar a  le preguntó que eran los regalos:

Bueno, hay pelotas, bates de béisbol, carritos, muñecas y raquetas de ping-pong -dijo  Nicolás.

¿Y  caramelos? - preguntó el cura.

Caramelos no compraron las señoras -respondió el hombre.

Entonces más vale que sea Usted quien lleve los regalos, a esta hora consigue a los muchachos en la cancha que está como a dos cuadras, usted les dice que viene a traerle los regalos en nombre del Niño Jesus y se los entrega uno a uno- dijo el sacerdote.

El chofer de Mercedes tomó el lujoso automóvil  lo estacionó cerca de la cancha y llamó a los muchachos que estaban jugando haciendo sonar una campana y diciendo:

Jo, jo, jo, soy San Nicolás, me envía el Niño Jesús a traerles estos regalos.

¿Y caramelos no traes Santa? - le dijo un muchacho como de catorce años que parecía estar estimulado por alguna droga.

No, sólo regalos -respondió.

Pa mi que lo que tu eres es un tombo - dijo el muchacho en tono desafiante.

No, a mi me mandaron a hacer una obra de caridad - respondió el chofer asustado.

Mira maricón, nosotros no necesitamos obras de caridad, venga ese saco con los regalos, el reloj, la cartera y los reales que cargue encima - dijo el joven sacando una navaja.

El chofer entregó las pertenencias y se fue a subir al carro, el líder de los sagaletones le dijo a otros dos también mayorcitos:

Revisen el carro a ver que más trae.

No encontraron nada, pero lo desvalijaron  quitándole el equipo de sonido, las tapas de las ruedas y unos paquetes con ropa que Mercedes había dejado en la maletera. Los niños más pequeños se acercaron a preguntar a los mayores que pasaba y el líder les respondió:

Es que este San Nicolás es chimbo, no trae ni caramelos.

El chofer visiblemente asustado y molesto se quitó la barba y el gorro y al verlo los niños más pequeños comenzaron a tirarle piedras y a gritar:

¡Este San Nicolás es chimbo!

Nicolás  salió corriendo mientras una  lluvia de Piedras caía  atrás suyo como pisándole los talones, entonces vio un a puerta abierta y entró a una casa sin pedir permiso, era la casa de un espiritista quien estaba haciendo una ceremonia para la ascensión a los altares de los caídos en el Caracazo. En este caso se trataba de cinco nuevos miembros de la corte Calé o corte de los malandros. En el instante que Nicolás entró estaban invocando al espíritu de el Robin, un joven maleante de quien contaban que asaltaba los camiones que bajaban de Mariches cargados de viveres para los supermercados de una cadena que tiene sucursales en toda la ciudad, lo que robaba con su banda lo repartía en el barrio al mejor estilo de Robin Hiood, de allí su nombre. En el momento que entró Nicolás al sitio donde se hacía el rito los presentes creyeron que era el Robin, pues al malandro le gustaba vestirse de rojo. A pesar del susto de algunos al ver al chofer entrar jadeando y totalmente desfigurado por el miedo, el espiritista, quien estaba de frente a la Trinidad que conforman la Reina India María Lionza, el Casique Guaicaipuro y el prócer de la independencia el Negro Primero. fumaba un tabaco y tenía una botella de anís en sus manos y decía:

En el nombre de Dios, de la Reina María Lionza, de Guaicaipuro y de todos los  espíritus de la Corte Calé, quienes pesar de ser los menos luminosos, son nacidos de la entraña misma del pueblo y de los barrios, invoco al espíritu del hermano Robin quien vivió en este barrio y murió en los saqueos del 29 de febrero de este año de 125 perforaciones  que consiguieron en su cuerpo, todas de balas asesinas  que dispararon con ametralladoras  sobre su humanidad, esto sin contar las que pasaron por una misma perforación.

Nicolás estaba asustado y sin saber si volver a la lluvia de piedras o quedarse en medio del acto de brujería. El espiritista continuó hablando por unos minutos envuelto en una nube constituida por el humo del tabaco y de otros sahumerios que estaban quemando en la habitación. Para Nicolás parecía  como una eternidad, no entendía por que el tiempo transcurría como en cámara lenta mientras el espiritista continuaba  diciendo:

Llamo al espíritu del hermano Robin, ahora ascendido a la Corte Calé para que se materialice en el cuerpo de uno de nosotros.

Nicolás aterrorizado cerró los ojos y sintió que era poseído por el espíritu de El Robin, pero fue más la fuerza de su miedo, así  que salió entonces como alma que lleva el diablo por donde mismo había entrado, pasó por el puesto policial sin detenerse, al llegar al centro comercial a buscar a las señoras  quienes indignadas le recriminaron todo lo que les había hecho esperar. El pobre hombre a partir de ese día no pudo volver a ver  un San Nicolás sin  entrar en pánico  y  maldecirlo.

Días más tarde Nicolás contó la historia a una cuñada suya conocedora de las cuestiones del espíritu, ella le confirmo que una de las cuarenta cortes del reino espiritual es la corte calé conformada por los espíritus de los más notables malandros de la historia de la ciudad de Caracas, entre los cuales eran los más famosos el Ismaelito quien murió en 1.941 de once puñaladas; Isabelita una joven de buena familia  que había tenido una vida truculenta, ya mayorcita se volvió adicta a la droga y se fue a vivir con un negro barloventeño, quien  le fue infiel, lo que hizo que ella decidiera  vengarse de todos los hombres; El Freddy quien vivió en los años setenta y es mostrado en estampitas vestido al estilo hippie, fue famoso como jibaro o distribuidor de droga, murió en la oportunidad en que  un pana suyo vendió en Caracas una cocaína envenenada, supuestamente ligada con heroína, en esa ocasión murieron más de cincuenta consumidores; otros famosos malandros de la corte son El Petróleo Crudo, El Rata, Machera y El Jhonny. La amiga le confirmó a Nicolás que en el Caracazo mataron a muchos malandros y que los espiritistas de los barrios los estaban ascendiendo a los altares por la ascendencia popular que tuvieron, pues muchos de ellos igual que El Robin repartían  sus botines entre los más necesitados. Por ser malandros la gente de los barrios les hacen ofrendas con las drogas favoritas de los delincuentes, tales como el bazuco, la marihuana y la cocaína o perico. La fama de los milagros de los miembros de esta corte ha trascendido las fronteras y hoy día son conocidos sus espíritus en Colombia, Cuba, España y Estados Unidos.  

sábado, julio 5

La bodega de la esquina y su rockola mágica.

Tenia entonces 17 años, vivíamos en Guanare, pero  mi padre me había enviado a estudiar en Los Teques el último año de bachillerato, no se sí para que me olvidara de las ideas comunistas que se estaban diseminando por el pueblo o para alejarme de las malas juntas, que no eran pocas. Me tocó dejar a la novia, aunque iba a visitarla cada quince días y a ella de vez en cuando la llevaban a visitarme, pues su abuela vivía en una casa de campo muy cerca de donde yo estudiaba.

Un día pasó lo inevitable, un amigo cuando me vio llegar me contó que mi querida novia había estado saliendo con otro muchacho, que si no tuviera un nombre tan gracioso no valdría la pena ni nombrar: se llamaba Tolo, Barrolo supongo. Así que hice lo que tenía que hacer, fui hasta la casa de ella, que quedaba en una pequeña colina en la vía al Cerro de la Cruz, le dije que no valía la pena seguir de novios estando yo lejos, sólo me faltó decirle "no eres tu, soy yo", porque para ese entonces no conocía esa fórmula mágica. Lo que pasó luego fue de antología, cuando comencé a bajar la colina mi  ahora ex novia estaba lanzando piedras. Gracias a Dios no tuvo la suficiente puntería para pegar en el blanco, o sea yo. 

Ya era de noche, yo era poco aficionado a la bebida, pero sentí la necesidad de tomarme un par de cervezas, entonces invité a un par de amigos y nos fuimos para un sitio alucinante que había en el pueblo: Se llamaba La Bodega de la Esquina, estaba en el sitio donde terminaba  la Peñita, el peor barrio de Guanare en esa época. Era una casa con techo de zinc, en el interior habían seis   o siete mesas con cuatro asientos de baqueta cada una  y un número bastante abundante de  bancos de madera, colgando del techo dos o tres racimos de plátanos y cambures, un mostrador de madera y vidrio que dejaba ver la escasa mercancía que vendían, galletas, diablitos, sardinas, harina y otros viveres. También había una nevera llena de cerveza bien fría. Pero dentro del  lugar había algo que era lo que nos hacia llegar hasta allá cuando el dueño de la bodega dejaba a sus hijos vendiendo cerveza: una  rockola llena de  discos de 45 rpm. y muchas luces de colores.

La rockola hacia alucinante el sitio, pues la música que tenía adentro no eran ni rancheras ni joropos, era lo mejor de las bandas y cantantes de  rock de la época: Rolling Sones, Deep Purple, Gladys Knight, Bob Dylan, Janis Joplin, Santana, Led Zeppellin y muchos más, con un bolívar  sonaban cinco canciones. Bajo el influjo del rock comencé a tomar cerveza Zulia y a comer Chicharrones picantes mientras contaba mis penas  de amor a mis dos amigos, no sabía que la combinación de la cerveza con los chicharrones y los cigarrillos  era tan agradable, sólo que al ser picantes estos últimos me abrían el apetito por la cerveza. Como a la séptima u octava cerveza, la quinta bolsa de chicharrones y la primera caja de cigarrillos comencé a sentir como se comenzaba a mover el techo, mientras las mesas daban vueltas a mi alrededor. Luego comencé a vomitar y a sudar frío. Recuerdo que había un par de marihuaneritos  en el sitio que decían riéndose: " - a este panita  este le dio un pasón".  

No supe como llegué a mi casa. Prometí que no volvería a tomar nunca más, pero al poco tiempo decidí  que lo que me había caído mal no era la cerveza sino los chicharrones, así que seguí tomando cerveza y fumando,  pero controlando la cantidad de chicharrones que comía. Me queda el recuerdo inolvidable  de la querida novia que me cayó a pedradas y el de la música de la rockola de la Bodega de la Esquina, además de mi primer despecho y mi primera experiencia con etílica.   

El mundial.

El fútbol despierta pasiones, eso es indudable. Aun quienes conocemos poco de este deporte cada cuatro años nos convertimos en aficionados. Brasil, Argentina, Alemania, Holanda y España dejan de ser países para convertirse en equipos de los que podemos ser hinchas o por los que apostamos en las quinielas. Las ciudades se paralizan cuando juegan los favoritos, lo jugadores se convierten en verdaderos ídolos, la sintonía de los canales de televisión y de las emisoras de radio que trasmiten los partidos se dispara, los periódicos que comentan los juegos se agotan y los problemas políticos se olvidan.

La fiebre mundialista es tan grande que se inicia con las eliminatorias uno o dos años antes, allí comienzan los sueños. Países como Venezuela, Costa Rica o Ecuador que no han tenido tradición mundialista comienzan a soñar con llegar al torneo. Algunos llegan. En Argentina, Brasil, Uruguay, España, Italia, México o Alemania se apuesta por la copa para su selección. En Colombia se sueña con llegar a octavos o a cuartos de final. Durante el torneo aparecen las estrellas o cracks que se convierten en ídolos. Se gastan millones en los Paninis, en las franelas de las selecciones, en banderas y balones. Las calles de los barrios se convierten en canchas improvisadas en las que niños y adolescentes dejando volar la imaginación juegan sus mundiales. En las escuelas y colegios se hacen torneos y los equipos son países.

Colombia este año tuvo la experiencia de tener un equipo que llevó a su gente y a muchos más en el continente a soñar con el triunfo de una selección que estuvo a la altura de los grandes. Un crack con el número diez pasó a ser ídolo de niños y de grandes. Una imagen fresca, celebrando sus goles con bailes, orgulloso de su nombre de pueblo James, pronunciado como se escribe en en español, no en inglés, lo que dice mucho de su persona; un colombiano auténtico, honesto, bregador, humilde pero orgulloso de su bandera. 

Quizá muchos esperábamos más de nuestros equipos, pero la realidad es que dieron todo. Brasil, Colombia, Argentina, Costa Rica y todo el continente puede estar satisfecho de sus selecciones  y de sus hombres. Queda hoy además una extraordinaria  imagen que resume el espíritu de la copa: el brasilero  David Luiz y el colombiano James cambiando sus camisetas, abrazados en una demostración de hermandad deportiva después del encuentro, haciendo ver que la derrota no fue tal y que el triunfo fue de todos. Esperamos con ansias la final y comenzamos a apostar por nuestros equipos para el próximo mundial.