miércoles, noviembre 16

Poema inconcluso...

He movido mis relojes a tu tiempo
He dejado el pasado al viento
Y he soñado con tu aliento 
Me he metido en tu espejo
Y me he sentido urgido por ser tu reflejo
Te he traído hasta mi presente 
Y te  convertiste en mi sueño recurrente
 

De vez en cuando la vida...

Dice Serrat en uno de sus versos que 
"De vez en cuando la vida 
Se nos brinda en cueros 
Y nos regala un sueño tan escurridizo 
Que hay que andarlo de puntillas 
Por no romper el hechizo."

Y es que es esencial poder compartir con otros momentos irrepetibles, el amor en todas sus manifestaciones: la esposa amada, la hija que cumple quince, el hijo que se manifiesta luchador por la patria, el que está y no lo sabias, los amigos que llegan, los que no siempre están  pero permanecen siempre en un escondite del alma y reaparecen oportunos cuando menos se les  espera.

De nada serviría el sol, la luna, la brisa, el mar, las montañas y el arco iris si no existiera una forma de compartir con otros todas las energías que a diario nos regalan. El poder dar sin esperar nada a cambio, el recibir sin sentirse pagado, el recompensar y el ser recompensado son claves de la felicidad. 

Por eso continúa diciéndole a la vida el poeta  que 
 "hace de nuestra medida 
Toma nuestro paso 
Y saca un conejo de la vieja chistera 
Y uno es feliz como un niño 
Cuando sale de la escuela."

JLR 15/11/16

miércoles, octubre 19

Ciudad Caribia

Pasaba por el distribuidor Cuidad Caribia viniendo para Maiqietia, acabábamos de pasar por el célebre viaducto  de la monumental autopista construida durante la dictadura de Marcos Pérez Jiménez hace más de medio siglo.

Recordé los 60 cuando vine a vivir a Caracas, a los lados de la autopista no habían ranchos de zinc, ni casas de cartón, los caraqueños se caracterizaban por su buen  humor y por ser honestos y bonachones, mis pensamientos fueron interrumpidos por la voz del taxista diciendo "Ciudad Caribea  es  un nido de malandros". Al poco tiempo la vista hacia el Mar Caribe se abrió majestuosa "antes eso estaba lleno de barcos, ahora no se ve ninguno" dijo el José chofer. Se refería al cierre de las importaciones  por vía Marítima, "el país está en quiebra" me dijo.
 
Pensé en todos esos jóvenes que dejan el país con una maleta llena de sueños buscando nuevos horizontes. José parecía estar leyendo mi mente cuando dijo "soy hijo de gallegos y hace dos años me fui para España buscando nuevos horizontes, pero créame no hay país como este, a pesar de todo, por eso regresé". 

No se si la idea de una vida mejor justifique que dejemos de luchar por el país que queremos, pero creo que vale la pena intentarlo. Como le dije a alguien la lucha es dura y sólo la perderemos si desfallecemos. Los Andes, los llanos, la gran sábana, nuestros pueblos y las grandes ciudades siguen allí. Los seres humanos somos parte de este gran país y los buenos, los que tenemos conciencia no somos los llamados a dejárselo a los depredadores, malandros de oficio que ya se creen dueños de todo y de todos. 

sábado, agosto 6

El Santo Cristo

Regresando de Mesa de Aura en las faldas del imponente Páramo del Zumbador pudimos ver anoche el río de gente en peregrinaje hacia el santuario del Cristo de La Grita. Son casi ochenta kilómetros desde San Cristóbal a la meta de los peregrinos, hacía frío y eran evidentes los peligros que enfrentaban los caminantes. Hay que subir dese 809 sobre el nivel del mar en la capital del Táchira hasta más de 2400 en el Páramo, los paisajes son de extraordinaria belleza, quizá la mayor recompensa en el camino, solo superada por la satisfacción espiritual de llegar a donde está el Santo Cristo.

Es toda una hazaña de fe y una manifestación de esperanza. Alguien decía que es una forma de entretenerse y disfrutar de una jornada de ejercicio físico, creo que es muchísimo más que eso, es una forma de dar tributo al señor, demostrando que se es capaz debacle un gran sacrificó buscando el lado espiritual de la vida. Me preguntaba cuantas intenciones, cuantos dolores, cuantas alegrías, cuantos agradecimientos, cuanta solidaridad humana hay en los caminantes que en un reto que puede llegar hasta a 18 horas de caminar por las escarpadas montañas de nuestro Táchira manifestando su fe. Dios les retribuya con creases su esfuerzo,  

lunes, julio 18

La violencia en el espejo.

La violencia es un mal que ataca día a día al mundo. Debemos preguntarnos entonces cuál es el grado de civilización de nuestro planeta y si se justifican las muertes que se producen en las guerras y en los atentados terroristas. Francia, Estados Unidos, Turquía e Irán han sido noticia por los atemtados mortales que han sido res lados por la prensa internacional; pero eso es sólo una consecuencia de otros tipos de violencia que día a día azotan al mundo entero.

En Colombia se habla de un proceso de paz en medio de una campaña que alerta contra la impunidad por los crímenes cometidos durante la guerra que se pretende terminar, en Venezuela se pide diálogo mientras se sigue oprimiendo al pueblo, en Estados Unidos y Europa se pretenden crear barreras contra la inmigración, en Corea amenazan con bombas al resto de la humanidad, los radicales musulmanes ejecutan a quienes piensen distinto usando métodos que recuerdan la barbarie de otros tiempos.

Pero quizá la violencia más mortal es la del día a día, es la de la injusticia que crea hambre y enfermedades, la que lleva a seres humanos vivir como animales, alimentándose en los basureros, la que está a la vuelta de la esquina que hace que niños deban mendigar para poder comer mientas otros viven realidades totalmente diferentes en medio del lujo y el confort. 

La corrupción, el abuso de autoridad, una grosera desigualdad social y el egoísmo son solo algunas de las  causas  que llevan al terrorismo que termina siendo un recurso que amenaza por convertirse,  si no en válido por lo menos en generalizado en una lucha entre los seres humanos  que vivimos en un mundo de espejismos en el cual los valores parecen  pasar a un segundo plano  y olvidamos al resto de la humanidad mirmtras llegamos hasta a destruir el medio ambiente para satisfacer las necesidades que nos crea la sociedad y que hasta llegamos a considerar derechos irrenunciables. 

domingo, junio 26

La comarca de la niebla

Estos días en que la niebla y la frescura de la montaña han invadido a San Cristóbal y sus alrededores me han hecho recordar a un tachirense insigne a quien tuve la fortuna de conocer: por allá en el 1.976: Profe Manuel Osorio Velasco, quien cantó a la niebla en uno de sus poemas. 

Recuerdo las veladas en la casa de Doña Carmen de Biggi, su hermana a donde con frecuencia visitábamos a nuestras queridas amigas Elisa y Amalia, allí siempre conseguíamos al Profe, amable y jovial, era poeta pintor y musico, trató en vano de enseñarme a tocar el piano, pero si logró enseñarme a tomar vino y me curó así de  la terrible enfermedad de ser abastemio 

Nació en Capacho en 1.911 y las montañas de sus alrededores fueron su inspiración, seguramente también lo fue el valle de Peribeca, el cerro del Cristo y el Páramo de la Laja. Esos  paisajes se convirtieron en música, en acuarelas extraordinarias y en hermosos poemas, gracias a un  gran talento que le llevó a descubrir un "mundo de fábula y ternura".

Como homenaje a este insigne Tachirense transcribo la poesía que describe la comarca de la niebla: 


"En mi mundo de fábula y ternura la comarca del sueño y la neblina eleva su inasible arquitectura. Refugio incomparable que adivina fugaz contorno de su forma errante en el último azul de la colina.

Provincia de la niebla ya distante en el paisaje gris donde el rocío es lágrima y sonrisa en el instante. Esponja de la lluvia sobre el río desde su coro de cristal vibrante a la infinita curva del vacío.

Insomnio gris de nocturnal jilguero resumido en el canto a la sordina que vigila la voz del tinajero. Silencio y soledad. Claro desvelo en la noche fugaz, donde se inclina mi Comarca de Niebla junto al cielo.

Manuel Osorio Velasco"

Acuarela de Manuel Osorio Velasco que muestra a tres campesinos caminando hacia lo que  parece ser la iglesia de Toituns vista desde la Hacienda Peribeca 

jueves, abril 7

Más de once años años dejando huella

No sé si es mucho o es poco, pero ya son diez años, alrededor de mil posts y casi 150.000 visitas contabilizadas a este blog. En enero de de 2.005 hicimos la primera publicación para dejar huella en la red; inicialmente quería dejar un testimonio para mis hijos de los tiempos que se vivían, fue algo sin más pretensión que dejar una huella y por eso lo llamé mi huella digital. Pasaron tres años y comencé a ver que los temas eran muy variados  y que los seguidores crecían, llegamos a cien mil en esa primera etapa, así abrimos un segundo blog con temas menos político, aunque inicialmente nos centramos en la defensa del medio ambiente:  la Sombra del Pino Laso. 

El Twitter, Facebook, Instagram, Google Plus y otras redes sociales han sido complemento y competencia de este emprendimiento que surgió el día que escuchando a Pedro Penzini Fleiury entrevistar a una internacionalista supe de la existencia de los blogs, una nueva forma de generar contenidos en la red que estaba abierta a  todos los que tuviésemos acceso a Internet. Desde entonces ha podido compartir mis vivencias como testigo excepcional de la historia, mis experiencias como padre, como estudiante de postgrado en ramas tan diversas  como derechos humanos, arqueologia y literaria, profesor en la universidad de la seguridad, abogado y empresario. 

Gracias a todos quienes han tenido la paciencia de leerme,  espero haber aportado algo a sus vidas y poder generando opiniones a través de los contenidos que se sigan generando en mis blogs. Agradezco también a Dios, quien también ha sido parte de esta experiencia increíble que ya cumplió diez once  y que espero continúe por más tiempo.