sábado, septiembre 1

Esto no es un cuento chino.

En el libro China INC.,escrito por el periodista norteamericano Ted Fishman y traducido al español bajo el titulo China S.A., hay una singular historia que de cierta manera refleja las transformación que ha venido experimentando el sistema político y económico de ese país. Cuenta Fishman que en el año de 1.978 un grupo de agricultores conformado por dieciocho familias retaron el sistema que les obligaba trabajar en forma comunitaria la tierra en una aldea llamada Xiaogang en la provincia de Anhui. Para hacerlo firmaron un documento en el cual se repartían la tierra relajando leyes que penaban hasta con la muerte tal actitud por considerarse contrarrevolucionaria.
El resultado fue un asombroso aumento de la productividad y un consecuente mejoramiento notable en solo unos pocos meses de las condiciones de vida de las dieciocho familias que antes del pacto se encontraban en situación de pobreza extrema. Los campesinos que habían firmado el acuerdo cumplieron en todo momento con las obligaciones tributarias que les obligaban a entregar una buena parte de las cosechas al Estado y aun así pudieron intercambiar y vender los excedentes obteniendo beneficios importantes para sus familias.Al cabo de un tiempo buena parte de los habitantes de la provincia de Anhui habían copiado el sistema y comenzaron a aumentar la productividad de todas las tierras sometidas al nuevo régimen.

El gobierno central del presidente Deng Xiao Ping se enteró de lo que estaba sucediendo y decidió autorizar los pactos aduciendo que se trataba de “un sistema de contratos responsable y con beneficios vinculados” Cuenta el autor que hoy día se mantiene vivo en la memoria del pueblo chino este peculiar suceso y que el documento que firmaron en 1.978 los campesinos de Xiaogang se encuentra en Pekín en el Museo de la Revolución y sus firmantes tienen hoy el estatus de héroes creadores de hecho el llamado sistema de responsabilidad familiar.
Gracias a este sistema Xiaogang sextuplicó su producción agrícola y logró aumentar un depauperado ingreso per cápita de 22 yuanes anuales a 2500. Uno de los firmantes del acuerdo secreto explicó el éxito del sistema diciendo: “nadie puede ser haragán cuando trabaja para si mismo y para su familia”.

No creemos que esta historia sea un cuento Chino, pues hemos encontrado una amplia bibliografía en la red, incluidas páginas oficiales de la República Popular China dando cuenta de la historia
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1 comentario:

mariesther dijo...

Gracias José Luis, ... Es lo que yo llamo "semillas activas" "en memoria latente" a crecer y expandirse, en cuanto "tomamos la decisión!!!"
Qué alegría es crecer y evolucionar! qué alimento tan exquisito!