domingo, febrero 11

El Pendejómetro o Junta de Condominio.

En Caracas decía el padre de un amigo, la estupidez de una persona se mide por el número de acciones que tiene en el Helicoide. El Helicoide, tal y como se ofrecía en su diseño original, contemplaba 360 locales comerciales, áreas de exposiciones para productos industriales, oficinas, hotel, estudio de televisión, parque infantil y hasta un helipuerto. “Queríamos que fuera un centro comercial conocido en el mundo –recuerda Dirk Bornhorst, dijo uno de los arquitectos de la monumental obra a un diario de la capital–, que los turistas vinieran a Venezuela y lo visitaran como una atracción más”. También reaseó ese diariolo siguiente: "Cuál sería el empuje de los padres de la criatura, que el magnate Nelson Rockefeller casi firma un cheque para hacerse dueño del enorme complejo; Pablo Neruda llegó a visitarlo y afirmó que “es ésta una de las creaciones más exquisitas brotada de la mente de un arquitecto”; y, además, como para rematar la experiencia onírica que significa este desfile de personalidades del siglo XX, dicen que Salvador Dalí llegó a ofrecer sus servicios de decorador." La obra impulsada por la dictadura de Marcos Perez Jiménez, pero construida por una empresa privada, Iveca C.A, se quedó comenzada cuando cayó la dictadura. Hoy una parte de la edificación es sede la policía política después de que por décadas sirvió de nido a un buen número de hampones e indigentes que encontraban refugio en la vieja estructura casi en ruinas.

Pero para medir la estupidez no se necesita del Helicoide, en todas las comunidades existen cargos ad honoren que normalmente son ejercidos por alguna persona de muy buena voluntad, un poco idealistas y con deseos de trabajar, es decir un pendejo cualquiera.

El ejemplo clásico es la Junta de Condominio, allí se llega pensando que vamos a poner todo a funcionar sobre ruedas y que vamos a recibir la colaboración de todos los vecinos: Craso error, todo seguirá igual y los vecinos en lugar de colaborar pensarán que uno es el conserje y lo molestarán a cualquier hora del día o de la noche, los compañeros de la Junta demostrarán además que están interesados en hacer cosas muy importantes, como poner normas para que los vecinos que tienen perros no los saquen a las áreas verdes a hacer sus necesidades, pero nunca habrá quien redacte una carta exigiéndoles que recojan los desechos, los metan en una bolsa y los depositen en el basurero, para peor de males el Conserje dirá que no le pueden obligar a recoger mierda de perro porque es un trabajo denigrante.

No faltará quien le de casquillo a una vecina porque el señor del 12 se estaciona en el puesto de ella y pedirán los planos del edificio para confirmar que el señor del 12 se estaciona donde no le corresponde, todo sin pararle a al número 12 grandote que está marcado en el piso del puesto donde se estaciona el señor del 12 y si lo hacen dirán que el muy tramposo cambió el número. Tampoco faltará una ama de casa ascendida a miembro de la Junta quien dejando sus labores domésticas se sentirá como una especie de Lina Ron sifrina pensando que pasará a la gloria si logra que en el jardín del edificio o en la azotea construyan unos maleteros para algunos vecinos a quienes por mala suerte les tocó un puesto de estacionamiento en donde no pueden construirlo, y no solo dirá que no importa si la Ley de Propiedad Horizontal tiene normas que impiden disponer de las áreas comunes, sino que pedirá que la obra se construya a costa del condominio, lo que nunca dirá es que su cuñado, el gringo del zarcillo y los tatuajes que se vino en los años dorados para Venezuela no tiene donde meter la caja de herramientas que se trajo del norte.

Finalmente terminará el periodo convocan a la asamblea, generalmente con un año de retraso y a pesar de que dirán que uno no ha hecho nada o que se está cogiendo los reales del condominio, pretenderán reelegirlo y si lo hacen tenga por seguro que se le prenderá el pendejometro al máximo. Lo mismo ocurre en las directivas de los equipos de pelota, en los clubes sociales y en las cajas de ahorros de las empresas y hasta en los hospitales y clínicas. Para que no se ofendan los miembros de Juntas de condominio o similares, les cuento que este post lo escribo porque el año pasado me tocó ser miembro de la Junta de mi edificio y hasta me nombraron presidente, debo añadir que afortunadamente a la hora de la elección preferí que dijeran aqui corrió que aquí murió.

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1 comentario:

El loco dijo...

ahjajaja cuanta razón tienes, me consta porque estoy pasando por lo mismo...presidente de la junta de mi edificio...que se le hace
Saludos