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martes, enero 3

Jepirra

Jepirra es un lugar sagrado para los Wayuu, es una especie de estación entre la tierra y el cielo, el lugar a donde van los espíritus en el camino al infinito. Algunos piensan que Jepirra está en el Caribe, en una playa en el Cabo de la Vela y que los espíritus se sumergen en las aguas del Caribe antes de emprender el viaje por las estrellas, otros piensan que está en las frescas costas del lago de Maracaibo en estado Trujillo en Venezuela, donde la luna se refleja sobre las aguas el último día del año permitiendo a las almas saludar a los vivos.

Desde Jepirra los muertos cuidan a sus parientes mientras limpian su alma para emprender el viaje definitivo hacia el cielo. Por eso los Wayuu tienen dos funerales, el primero cuando mueren y son llevados al cementerio como todos los mortales, el espíritu se va hasta Jepirra y allí permanece un tiempo, pueden ser unos días, unos meses y hasta diez años. El espíritu luego avisa cuando va a emprender el viaje definitivo y es cuando se hace el segundo funeral, es entonces cuando se llora la partida del guajiro porque ya se habrá ido a las estrellas; en ese momento sacan los restos y los colocan en una vasija de barro para dejarles tranquilos porque por fin el alma se fue y ya nunca más volverá.

lunes, julio 18

La violencia en el espejo.

La violencia es un mal que ataca día a día al mundo. Debemos preguntarnos entonces cuál es el grado de civilización de nuestro planeta y si se justifican las muertes que se producen en las guerras y en los atentados terroristas. Francia, Estados Unidos, Turquía e Irán han sido noticia por los atemtados mortales que han sido res lados por la prensa internacional; pero eso es sólo una consecuencia de otros tipos de violencia que día a día azotan al mundo entero.

En Colombia se habla de un proceso de paz en medio de una campaña que alerta contra la impunidad por los crímenes cometidos durante la guerra que se pretende terminar, en Venezuela se pide diálogo mientras se sigue oprimiendo al pueblo, en Estados Unidos y Europa se pretenden crear barreras contra la inmigración, en Corea amenazan con bombas al resto de la humanidad, los radicales musulmanes ejecutan a quienes piensen distinto usando métodos que recuerdan la barbarie de otros tiempos.

Pero quizá la violencia más mortal es la del día a día, es la de la injusticia que crea hambre y enfermedades, la que lleva a seres humanos vivir como animales, alimentándose en los basureros, la que está a la vuelta de la esquina que hace que niños deban mendigar para poder comer mientas otros viven realidades totalmente diferentes en medio del lujo y el confort. 

La corrupción, el abuso de autoridad, una grosera desigualdad social y el egoísmo son solo algunas de las  causas  que llevan al terrorismo que termina siendo un recurso que amenaza por convertirse,  si no en válido por lo menos en generalizado en una lucha entre los seres humanos  que vivimos en un mundo de espejismos en el cual los valores parecen  pasar a un segundo plano  y olvidamos al resto de la humanidad mirmtras llegamos hasta a destruir el medio ambiente para satisfacer las necesidades que nos crea la sociedad y que hasta llegamos a considerar derechos irrenunciables. 

lunes, octubre 27

La paz un problema de economía para las FARC

Uno de los problemas del proceso de paz colombianos es la poca credibilidad que tienen los grupos guerrilleros en la opinión pública, pero hay un factor que es poco tomado en cuenta a la hora de hacer el análisis correspondientes, se trata del costo de la guerra para los alzados en armas y para quienes los financian. 

A primera vista pareciera que la guerra no trae ningún beneficio económico a las partes, pero en realidad esta se ha convertido en un modo de vida para los alzados en armas e incluso para sectores del lado institucional que están involucrados en la dotación de armas, municiones y otros insumos para combatir a la guerrilla, además aparecen los grupos paramilitares financiados por empresarios y ciudadanos comunes. 

Además de esto la guerra genera un flujo de gastos para las guerrillas de las FARC y del ELN que para 2.002 estaba estimado en 342 millones de dólares según una investigación hecha por la BBC de Londres, esto sin incluir el financiamiento de otros países que no pueden ser contabilizadas por mantenerse en secreto  y de organizaciones internacionales que abiertamente apoyan al movimiento armado. El mismo estudio  señala que el 41.9% de los ingresos de los guerrilleros provenían del narcotráfico; el 31,8% de la extorsión, es decir de las vacunas; el 21,8% del secuestro y el 4,3% de otros ingresos.

Conociendo las cifras se hace difícil pensar en una desmovilización inmediata, pero hay otros factores a analizar, la situación militar de la guerrilla es quizá una de las más importantes, ciertamente la guerrilla no está totalmente derrotada, pero es muy difícil pensar en un triunfo militar que les lleve a posiciones de poder. Este factor seguramente es punto de análisis por parte de quienes financian a la guerrilla y al serlo pasa a ser decisivo. Por otra parte es previsible que algunos de los guerrilleros activos simplemente no acepten la paz y continúen en las actividades ilícitas, es decir en el narcotráfico, la extorsión y el secuestro.

Pero en líneas generales el factor económico pesa a la hora de que las guerrillas hagan sus concesiones, entre otras cosas porque la situación política del continente hace inviable una guerra de guerrillas cuando los factores progresistas están tomando posiciones de poder por vía democrática y el financiamiento por parte de los países que tradicionalmente lo ha hecho no tiene ningún tipo de justificación.

La paz como concepto absoluto no aparece entonces en el futuro próximo de Colombia, pero si aparece un reacomodo de los factores que han intervenido en la guerra que redundará en una sinceración de las posiciones; es decir algunos miembros de las guerrillas pasaran a formar parte de grupos políticos que participarán en las contiendas electorales por venir, otros en cambio continuarán en actividades criminales, pero  sin poder ampararse en las banderas de la defensa del colectivo. 

martes, octubre 21

En Colombia se canta a la paz

Hace un par de días me llegó por las redes sociales un video producido en Colombia en el que los más renombrados artistas de ese país cantan a la paz el cual compartí con todos los grupos de las redes en los que participo pues me apareció plausible la iniciativa, esto generó enseguida la reacción de una persona  quien calificó al video como una propaganda de los diálogos de paz entre las guerrillas de las FARC y el gobierno de Colombia. Me recordaba el fracaso del proceso de paz que encabezó el presidente Belisario Betancourt y las muertes de colombianos a manos de los alzados en armas mientras se dialogaba y un sector de la población enarbolaba banderas blancas y lanzaban al aire palomas de paz.

Realmente es triste tanto pesimismo, aunque estoy seguro que esa posición radical en contra del proceso de paz tiene algún fundamento objetivo. Los miembros de las FARC no son mansas palomas y  en sus  años de lucha han utilizado métodos reprochables y han  desviado sus objetivos hacia simples actos criminales, pero no podemos taparnos los ojos frente a las causas que originaron sus luchas y atacarlas de raíz, esto sería un paso gigante hacia el reencuentro de los colombianos y la construcción de una paz duradera. 

Colombia está herida, las acciones de la guerrilla han dejado víctimas a quienes se les hace difícil olvidar el daño que se les ha causado, ocurre lo mismo con las víctimas del paramilitarismo y hay que decirlo también, Colombia también ha sufrido el daño causado por un sistema en el cual la institucionalidad se interpreta como una licencia de corzo para mantener un país sumido en la en un sistema , en el cual las diferencias entre los ciudadanos no sólo son injustas, sino que llegan hasta ser obscenas; niños  viviendo en basureros, ancianos que no pueden procurarse la salud, gente sin acceso a la educación, jóvenes explotadas sexualmente, hombres y mujeres marginadas y excluidas, cinturones de miseria en las ciudades, barrios pobres  sin servicios públicos y campesinos  sin tierras son las razones que de alguna manera sirven de justificación al rompí miento de la paz.

Puede ser que el diálogo no sea la panacea y que Colombia no vaya a amanecer un día en paz, pero el proceso de diálogo es una vía para que puedan identificarse las heridas que han causado o que simplemente sirven de justificación a quienes han tomado las armas y han hecho de su pelea un modo de vida. Si las necesidades de la sociedad son satisfechas, si la injusticia y el abuso del poder, venga de donde venga, es reducido a su mínima expresión entonces se habrá dado el paso fundamental, pues no habrá justificación para la violencia. Afortunadamente Colombia tiene una base sentada que es su sistema democrático, simplemente hay que fortalecerlo y combatir los vicios que lo hacen imperfecto. 

miércoles, septiembre 10

Bolívar desnudo

Cuando la ciudad de Pereira cumplió cien años en 1.963 el escultor antioqueño Rodrigo Arenas Betancourt decidió obsequiarle a este pueblo Colombiano una de sus esculturas, una estatua de Simón Bolívar que se conoce como el Bolivar desnudo.

Nosotros vivíamos en Bugalagrande en una casa que estaba al lado de la vía del tren. Arenas hizo su obra en fuera de su país como corresponde a todo artista que merece respeto, así que la escultura después de cruzar el Atlántico y el Canal de Panamá llegó al puerto de Buenaventura para iniciar su paseo en tren por el Valle del Cauca antes de llegar al pedestal en el que descansa hoy día.

En mi casa trabajaba Nora, una negrita que se emocionó mucho al saber que la escultura pasaría por el frente de nuestra casa. El día señalado Nora se puso su mejor atuendo y salió a esperar el tren en el que traían al padre de la patria. Cuando llegó el tren la estatua podía verse en una plataforma gigante, allí estaba el libertador montado sobre su caballo con una inmensa amtorcha en sus manos. El tren se detuvo justo al frente de nuestra casa y allí permaneció durante una media hora. Una gran romería rodeaba el monumento, Nora miraba la estatua y dio varias vueltas alrededor del vagón.

Cuando se fue el tren Nora volvió a sus faenas domésticas, pero en su cara había un dejo de desencanto que no podía ocultar. Mi padre le preguntó ¿que le pasó Nora? tan alegre que estaba esta mañana. ¡Ay doctor, es que a Bolivar no se le ve nada! Le respondió.


                   

jueves, enero 2

San Cristóbal y la Ciudad de Las Casas.

La ciudad de San Cristóbal se encuentra en una de las locaciones más hermosas e interesantes del occidente  Venezolano, en un valle que fue nombrado por los españoles el Valle de las Auyamas y que luego fue rebautizado como Valle de Santiago, el Río Torbes lo atraviesa y al suroeste se yergue majestuoso el Páramo del Tamá, primer atisbo de la Cordillera Oriental Colombiana, al noreste los Páramos El Zumbador y Las Coloradas, en medio de los cuales se abre paso el Torbes dejando a sus orillas zonas aluvionales de gran fertilidad, hoy cultivadas de hortalizas y flores. 

El Valle de Santiago es parte de una zona geográfica conocida como depresión del Táchira, la cual se encuentra en la fosa tectónica del río del mismo nombre y que une a la depresión del Lago de Maracaibo con los llanos occidentales de Venezuela y la zona oriental de Colombia, conocida como los Santanderes, de allí su importancia económica, pues fue la vía al puerto de Maracaibo tanto para los Colombianos como para una buena parte de Venezuela, de allí surgió un importante sector comercial aunado con el desarrollo del cultivo del café  que tiene su representación en la Casa Stenworth, de cuya existencia queda como testigo una magnífica casona ubicada en el centro de la ciudad.

El Táchira hasta 1.777 perteneció al Virreinato de la Nueva Granada pero al ser creada la Capitanía General de Venezuela pasó a ser parte de ella. El Tachira durante el siglo XIX fue Cantón de la Provincia de Mérida y provincia del Estado Zulia y San Cristóbal llegó a ser capital del departamento de su mismo nombre  al cual estaban adscritos las poblaciones de Capacho y Rubio, mientras San Antonio y San Juan de Ureña  pertenecieron al departamento del Táchira.

Se dice que en el proyecto de nación que tenía el libertador se planeaba unir a San Cristóbal en un solo cuerpo con Villa del Rosario y Cúcuta para formar la Ciudad de las Casas, cuyo nombre haría honor a Fray Bartolomé de las casas,maquine fue defensor de los pueblos originarios de nuestro continente. La ciudad pasaría a ser la capital del nuevo país. No tenemos datos que confirmen la exactitud de esto, sabemos que  Bolivar en la Carta de Jamaica hace referencia a una ciudad con ese nombre que sería la capital de la Gran Colombia, pero su ubicación estaría en Bahía Honda, al norte de lo que hoy es la Guajira colombiana. Si podemos afirmar que de haberse consolidado la unión de estas ciudades, sería hoy día una de las metrópolis más grandes del continente. 

sábado, julio 13

Historia de la arepa.

Hoy quiero hacer un homenaje a la arepa., compañera de las mañana y a aveces también de las noches, conocida y deguastada a diario en Venezuela y en buena parte de Colombia, de ella hay referencias históricas desde los años 1.500 cuando los. Primeros geógrafos publicaron las primeras obras e Europa sobre el nuevo continente, Galeotto  Cei en su obra Viaje y descripción de las Indias, escrito entre 1539 y 1.555 contaba sobre  las arepas de la siguiente  manera: 

 "Hacen otra suerte de pan con el maíz a modo de tortillas, de un dedo de grueso, redondas y grandes como un plato a la francesa, o poco más o menos, y las ponen a cocer en una tortera sobre el fuego, untándola con grasa para que no se peguen, volteándolas hasta que estén cocidas por ambos lados y a esta clase llaman areppas y algunos fecteguas."Hacen otros panes pequeños y redondos, que los cuecen bajo las brasas y a estos llaman "abotzos", así lo han aprendido a hacer de nosotros en ciertos anafes de barro."

La etimología de la palabra deriva de la voz erepa que en la lengua de los cumanagotos traduce maíz, no dudamos que ellos hacían otros productos derivados de este cereal, pero resulta lógico que llamasen así a su pan.  Una observación sobre la ortografía que usa Cei escribiendo areppa con doble p, nos da la idea de la pronunciación original sobre el vocablo. Sobre los nombres fectegua y Abotzo no tenemos otra referencia que la del explorador italiano. Sin embargo hay otra teoría respecto al origen de la palabra, en el oriente de Venezuela la plancha o budare en la que se asan las arepas es conocida tanbién con el nombre de airpo, algunos estudiosos dicen que de allí podría derivar el nombre de esta torta redonda de maíz. 

Obviamente podemos asegurar que la arepa  fue base de la dieta de los primeros habitantes del continente ya que, con distintos nombres es conocida y consumida desde México hasta Bolivia en distintas formas y con distintos nombres, en Colombia se conocen más de setenta variedades de arepa, desde la tradicional antioqueña, planas y sin sal hasta las famosa arepas  de la costa atlántica que se rellena con huevo durante el proceso de fritura, también están la de maíz tierno (choclo), en Santander del Norte también se conocen como tostadas y se sirven rellenas como en  las areperas de Venezuela. 

Venezuela es hoy por hoy el país que más arepas per capita consume, gracias entre otras cosas a una gran industria de harina precocidad que se desarrolló desde los años sesenta del siglo pasado y de la venta en restaurantes especializados donde las ofrecen con gran variedad de rellenos. No es exacto decir que en Venezuela sólo se consume la arepa rellena. En los Andes se utiliza como pan al igual que en Colombia, también se hacen de trigo, especialmente en Mérida y Táchira, siendo las merideñas sal aladas y las tachirenses dulces. En Lara y en los llanos de Venezuela se consumian tradicionalmente las arepitas dulces, aliñadas con anís en la época de diciembre como desayuno después de las misas de aguinaldo.

El origen de la arepa  podemos afirmar  venezolano, al menos el de la voz que da nombre a la tradicional receta, aunque se conozca con el mismo nombre en Colombia y en Panamá. Respecto a las  tortilla  en  México y Centro America, mis conocimientos gastronómicos no llegan hasta allá para diferenciarlas de las arepas, sólo se que nuestra querida amiga Sonia Cerna, hondureña de nacimiento preparaba unas muy ricas hechas con la misma harina usada para preparar las arepas, más delgadas y más tostadas.

Como dato curioso,  desde el siglo pasado la arepa es parte de la dieta en las Islas Canarias, esto como consecuencia de la influencia de los migrantes canarios a Venezuela y el retorno a las islas de estos y sus descendientes, hoy día la arepa se está popularizando en los Estados Unidos y en España dada las oleadas de venezolanos y colombianos que han llegado a esas tierras buscando nuevos horizontes, hoy no es raro ver areperas en Miami, New York, Madrid o Barcelona, por ahora sus delicias son consumidas mayormente por los latinoamericanos que allí habitan, no sabemos si en unos años conquiste nuevos mercados, como lo han hecho las tortillas, los tacos y las enchiladas. 

Casualmente el día que estamos publicando este post escuchamos a Valentina Quimtero y Miguel Delgado Estévez relatar  en su programa radial "Cuentos de Camino"  algunas historias referidas a las arepas coincidiendo en buena parte con lo que escribimos hoy, me llamó la atención que señalaron que el llamado pacificador, que no era otro que el sanguinario general español Pablo Mirillo habría dicho en el siglo dieciocho que " “Todo lo puedo pasar en esta tierra, menos esas perrísimas tortas de maíz que llaman arepas, que sólo se han hecho para estómagos de negros y de avestruces”.