miércoles, septiembre 27

Lleva la luz y el aroma en su piel

Un día se hizo tatuar el mapa y los colores de la bandera de Venezuela en un costado con la frase “llevo tu luz y tú aroma en mi piel”, la cual tomó de una canción de Herrero y Armenteros; en ese momento supimos que estaba listo para alzar el vuelo llevando consigo solo la una maleta de sueños y las vivencias de sus veintiocho años.


Lo espera Santiago al otro lado de la cordillera, deja a su familia más cercana, su madre, su padre, sus hermanos, los abuelos, los tíos y a un amado sobrino, pero igual lleva un tatuaje inscrito con otra frase en el idioma natal de su abuelo materno que recuerda la unión de la familia. Ciertamente el espíritu de la aventura lo empuja, pero también la promesa de prosperidad que parece truncada en estos días para nuestros jóvenes en Venezuela. 


No sabemos si volverá a establecerse de nuevo en estas tierras, si la vida nos dará licencia para volverle a ver o si nos quedará en el recuerdo como un amigo con el que pasamos muy buenos momentos que ya se están convirtiendo en nostalgia. Deja aqui la imagen de su sonrisa, su buen humor y su bondad, su devoción por el trabajo, las mil canciones que cantaba cuando íbamos camino a La Hacienda, huellas imborrables de una amistad que no muere porque está cargada de grandes energias y de su buena vibra.


Le esperan nuevos colores y nuevas experiencias, gentes  por conocer, nuevos paisajes,  las nieves eternas del Osorno, las aguas del Pacífico, los desiertos, las montaña y los gélidos parajes del sur, las canciones de Violeta Parra, cuecas y zambas, el gusto por el vino y los poemas de Neruda, además de mil caminos que se le presentan para seguir andando; llegará a Chile en primavera, época de esperanza y buenos augurios, de brisas frescas, arco iris y flores. Nuestros mejores deseos para este buen amigo y el agradecimiento por haber compartido.

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